La reciente propuesta del presidente Alan García para reformar la Constitución sobre dos temas de representación política, como son la renovación por partes del Congreso y el voto obligatorio, carece del mínimo de seriedad para una propuesta de ese tipo. Primero, no se ajusta al procedimiento constitucional ni cuenta con el tiempo político necesario, y, segundo, no va al problema de fondo.

Leer el artículo completo

Diario La República