Pocas veces estoy de acuerdo con lo que dice o propone Mercedes Cabanillas en el terreno educativo. Pero no puedo sino saludar la iniciativa que ha tenido de presentar un proyecto de ley para terminar, aunque sea por el momento, con la creación de universidades privadas con dueño o universidades-empresa, que proliferan a partir del Decreto Legislativo 882 de 1996, brulote que emitiera la dictadura fujimorista, para supuestamente “promover la inversión privada en la educación”.

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Diario La República