Con el indulto a José Enrique Crousillat por el presidente Alan García y la sentencia del TC –definitivamente manejado por el Apra– que libera al general Chacón, el gobierno aprista ha notificado al país de que está dispuesto, más allá de las consideraciones individuales que pudieran existir, a liberar a los cabecillas de la corrupción fujimontesinista. Es obvio que este proceder no puede sino apuntar a la liberación del cabecilla mayor: Alberto Fujimori, una vez que estén dadas las condiciones respectivas.

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Diario La República