En dos artículos recientes (El Comercio 30/4/ y 7/5/10) Jaime de Althaus sostiene que el mercado disuelve la corrupción y señala que para eliminar este mal habría que extender al mismo. El mercado existe, nos dice, en contraposición al “Estado patrimonial”, esa herencia de nuestro pasado donde anida el clientelismo que procrea la corrupción. Su ejemplo son las reformas neoliberales que se habrían producido en el país de 1990 en adelante y que, donde son exitosas, estarían permitiendo que el mercado derrote a la corrupción.

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Diario La República