Hace unas semanas que Lourdes Flores y ahora Alejandro Toledo quieren marcar la cancha electoral señalando lo que ellos consideran la línea entre la decencia y la corrupción. Para estos políticos la diferencia clave entre decencia y corrupción serían los buenos modales en la función pública, el no robar, coimear ni chantajear, amén de otros delitos desafortunadamente asociados a la misma. Y ellos habrían sido los modelos de esta conducta proba en nuestro pasado reciente. En suma, la corrupción definida como un problema de comportamiento.

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Diario La República