Los debates pueden cumplir con informar al público de posiciones distintas y también comunicar a los adversarios para llegar a conclusiones. Desafortunadamente en el intercambio sostenido con Martín Tanaka y ahora Dargent y Vergara, algo se ha avanzado en lo primero y muy poco en lo segundo. La razón es que estos últimos, provistos de dudosa epistemología, han buscado descalificar a sus oponentes: “son humalistas, por lo tanto están bajo sospecha”.

Leer el artículo completo

Diario La República