La vida, la academia y la política
Artículos Periodísticos, Política Domingo, 14 Marzo 2010(Sobre los hijos y los nietos del neoliberalismo)
Hay varias maneras de desbarrancar un debate cuando faltan los argumentos. Una de ellas es mezclar distintos planos para descalificar al oponente y situarlo como candidato a diversos oportunismos. Algo de esto ha pasado con la polémica que voy a comentar. Y lo remarco porque está fresca la tinta de la calumnia que otro medio escrito pretendió contra el que suscribe y dos compañeros más acusándonos de un supuesto transfuguismo por apoyar la candidatura de Ollanta Humala. Vamos a tratar entonces, hasta donde se pueda separadamente, vida, academia y política.
Uno
El primer pecado de Alberto Adrianzén y el mío es el de haber tenido una vida entre la academia y la política, con el empeño de reconciliar la lucha por la justicia con la lucha por la libertad, es decir con el empeño de ser socialistas. Además, veinte años de neoliberalismo no nos han domesticado. Efectivamente, como muchos en nuestra generación empezamos la vida adulta entre la academia y la política y seguimos, ya con pocas compañías, porfiadamente en esa misma agonía. En el ínterin hemos visto de todo, claudicaciones y aburrimientos incluidos, hasta esas traiciones que parece temer alguno de nuestros adversarios. Pero estoy orgulloso de lo vivido y orgulloso también de mi generación de izquierda que con su impronta y a pesar de todos los errores ha sacudido ya este país, para bien nuestro y de los que vendrán.
El caso es que para Martín Tanaka y sus ocasionales escuderos, Eduardo Dargent y Alberto Vergara, nuestra vida en el empeño es algo así como un archivo de inconsecuencias y mentiras al cual pueden recurrir en cualquier momento para juzgar nuestra obra académica y cuestionar la idoneidad de nuestro juicio. Sin embargo, Adrianzén y yo no hemos llegado gratis a donde estamos ni le hemos robado a nadie su lugar. Nunca se nos ha acusado de algo impropio ni menos aún somos intocables, como refería Vergara. Yo al menos he dado y recibido batalla sin jamás pedir cuartel porque siempre he tenido la convicción (y sentido el placer) de que por los ideales valía la pena batirse.
Diario La República

Abril 13th, 2010 at 10:56 am
ESTIMADO AMIGO NICOLAS.
Estoy pendiente los días Martes de la República, para leer detenidamente su columna que, en la mayoría de los casos, coincido plenamente con su contenido y opinion puesto que con su acostumbrada capacidad de análisis nos aclara lo más importantes temas de actualidad de nuestra querida “Lima la Horrible” y del país por supuesto.
Hoy día Martes 13 de Abril el tema que trata sobre “Los super electores de la televisión”, recoge usted la opinion de unos los politicos más cuestionados del momento, pero al margen de su autor, él tiene mucha razón, esa libertad de expresion muy marketera de la television por cierto es muy poderosa, diría tremendamente poderosa, que desequilibra el nivel de igualdad a todos los medios por igual derecho entre partidos grandes y partidos o candidatos chicos.
Pero eliminarlos, despues de que forman parte -para muchos diz. que defensores de la democracia- de la cultura electoral de nuestro país se podría ver como atentatorio contra la misma y no faltaría cierta razon verdad, viendolo de ese punto de vista.
La idea es muy buena, pero creo que falta la contrapartida que es lo que equilibraría el nivel de fuerza y posibilidades a todos por igual de llegar a todos los publicos electores a través de este importante medio de comunicación visual masiva.
Permitame una sugerencia, por que su articulo va a generar seguramente un debate amplio, y es que la solucion la tiene ahora mismo el gobierno actual, en disponer que a todos los partidos politicos y candidatos independientes calificados y aprobados por el JNE para la contienda electoral, tengan un apreciado subsidio estatal que deberá ser utilizado única y exclusivamente y supervisado por esta institucion en los medios televisivos y radiales, logicamente dentro de las muchas otras alternativas que pudieran haber.
Y para terminar permitame con toda consideracion, estima, respeto y admiracion hacia su persona, una critica y, me parece que a su artículo de hoy día justamente le faltó
lo que siempre usted suele proponer y es la solucion.
Un Fuerte abrazo y gracias Maestro por ilustrarnos todos los Martes con sus muy acertadas ideas.
Atentamente.
G.Ibarra N. (GIN)