Ha entrado bien Ollanta Humala planteando que se debe prohibir la propaganda política pagada en la televisión durante los procesos electorales, como ya sucede en México, Brasil y Chile. El tema apunta al núcleo de la precariedad de esta democracia que no es solo de ciudadanos socialmente desiguales, sino, y esto es lo grave, también de ciudadanos políticamente desiguales.
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Diario La República